martes, 28 de octubre de 2008

Ana Cantú

la transformación
del diseño haciala innovación


Es muy importante tener una visión realista de lo que es el diseñador en el mundo, en nuestro país, y en este momento. De las necesidades que tenemos que resolver y de las ofertas de trabajo disponibles, ahora y en el momento en que egresamos de la escuela de diseño al mundo real.

Es verdad que el diseño es una disciplina que esta siempre en constante evolución. Y que es muy amplio el campo que puede abarcar. Y que estamos entrando en un proceso radical de transformación en donde el diseño esta enfocado a un área de servicios y de estrategias más que en la creación de objetos tangibles. Luis Arnal tiene toda la razón al decir que es “poco lógico pensar que el diseño tiene sólo una alternativa”¡claro que tiene más de una alternativa!, y como ser humano en sociedad estamos rodeados de alternativas y deberíamos de conocer lo más que podamos de todas las otras disciplinas para poder complementar mejor la nuestra. Pero sería más lógico separar el diseño tradicional, de este nuevo tipo de diseño, que no tiene nada que ver con hacer objetos, y para el cual se requieren habilidades y talentos diferentes.
Probablemente la escuela de diseño, nos pueda enseñar a lograr este enfoque global de la situación, que nos ayude a innovar en cuestiones administrativas, gestión, y diseño de servicios, en lugar de concentrarnos únicamente a la innovación intrínseca o formal de productos. Cualquier cosa se puede aprender, y a cualquier cosa se le puede sacar una utilidad que se relacione con nuestra actividad, que ciertamente es muy amplia.

El texto da un enfoque real de lo importante que es la innovación en un tiempo de competencia difícil, pero creo va más allá de lo que la disciplina (tradicional) del diseño alguna vez se imaginó ofrecer, y la convierte en algo nuevo, que podría llevar el término “diseño (de …)” para describir lo que hace, por las similitudes entre las cualidades que tiene el “innovador” con el “diseñador”: creativo, observador, intuitivo, crítico, analítico, propositivo, arriesgado, conoce al usuario y descubre sus necesidades, es capaz de comunicar sus ideas…. Pero no creo que pueda ser lo mismo.

Si lo expreso desde mi punto de vista, al ser yo una de las (muy criticadas) estudiantes de diseño. Sé que si no llego al éxito que espero como diseñadora de objetos (despectivamente llamados) “sexys”, hay otras opciones en las que puedo trabajar, sin embargo, no me son atractivas. Si quisiera dedicarme a la gestión y a la administración, hubiera escogido una carrera en eso. Pero ninguna de estas cosas me llama la atención. Creo que las podría hacer, pero no me darían la satisfacción que el diseño me da. Es algo que uno trae por dentro, cuando esta seguro de lo que quiere en la vida. Y si uno lo quiere, creo que vale la pena luchar por ser el 1% de las personas que estudian diseño y se dedican al diseño como diseño de producto. No esperando ser “el próximo Frank Gehry”, y desilusionándonos en el camino, pero haciendo lo que más nos gusta, seamos anónimos, o grandes estrellas.
Sí hay una gran transformación en el diseño, estamos siempre en continua evolución. Pero éste diseño del que habla el autor, basado en los objetivos tradicionales del diseño (resolver necesidades de un usuario), toma una desviación que resulta en un área que ya no puede ser considerada “diseño”, ni siquiera con la excusa de que el diseño ha evolucionado y se ha transformado. Lo que se ha transformado es el término “diseño”, que ahora se aplica también en otras disciplinas.

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