viernes, 19 de octubre de 2012

El papel de los diseñadores :: Areli Martínez


Desde hace ya varias décadas, nuestro estilo de vida se ha regido por el modelo de expansión. Este se basa en la creación de nuevas necesidades y la producción a grandes escalas. Su objetivo es movilizar la economía mundial, fue aprobado por los dirigentes de las grandes potencias mundiales después de la Segunda Guerra Mundial para salir de la crisis que esta había dejado a su paso. Muchas personas, que generalmente se sitúan en el sector desarrollado, lo encuentran benéfico para la generación de nuevos empleos y  consideran que la fabricación de nuevos productos, similares a los ya existentes, usando nuevas tecnologías, brindan nuevas experiencias sensoriales que los seres humanos son capaces de experimentar día a día. Pero no ven el otro lado de la moneda, las personas que se encuentran en el sector explotado (refiriéndonos a explotación laboral, económica y de recursos naturales) no resultan beneficiadas con todo este movimiento global.
La profesión del diseño industrial se utiliza desde entonces para apoyar este estilo de vida sin considerar las consecuencias que estoy traería en un futuro, tanto sociales como la disminución alarmante de capital natural, y a pesar de que han existido movimientos que quieren hacer un cambio radical en el diseño y dirigirlo a solucionar problemas que siguen latentes y sin solución, y tomar en cuenta la sustentabilidad del planeta para tratar de mantener un balance global; hasta la fecha, no se ha logrado del todo.
En México, la situación del diseño no es muy diferente, es más, podría decirse que es aún peor. Esto por varias razones; en primer lugar, el objetivo de algunas empresas que se dedican a “vender diseño”, es únicamente producir para vender grandes cantidades de objetos, y esto lo logran  copiando de lo ya existente en otros países, principalmente de las grandes capitales del diseño. De igual manera, el mayor impacto del diseño industrial mexicano es dentro de la producción de P.O.P., los diseñadores mexicanos son contratados para hacer el mobiliario donde van a colocarse productos creados por alguien más en otras partes del mundo, y al final este mobiliario no va a terminar en otro lugar más que en la basura.
El diseño industrial en México ha tenido un crecimiento notable, pero no suficiente. Una de las causas de esto es que las empresas e instituciones mexicanas no están familiarizadas con el trabajo de un diseñador, no tienen la certeza de que puede aportar con soluciones eficientes y mejorar procesos, y por lo tanto no creen necesario contratar a alguno.
Es nuestro trabajo, como jóvenes diseñadores, tratar de cambiar esta visión del diseño en nuestro país. Ciertamente no es un objetivo fácil de alcanzar, pero con ayuda de las Universidades, cuyo trabajo es prepararnos integralmente, y nuestra competitividad, creatividad y capacidad de innovación, podremos elevar el nivel del diseño mexicano y colocarnos en una excelente posición a nivel mundial.
Areli Martínez

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